La primer hoja – El Desgarrador de corazones

Estaba caminando, jadeando sobre la nieve, dejando un rastro rojo tras de mí, en una de mis manos, mi hacha bastante roma y en la otra mi escudo bastante roto.

Caminaba sufriendo un dolor infernal, me desangraba y tenía la ligera impresión de que las <Valkyrias> ya me estaban llamando para ir al <Valhalla>.

Perdí la conciencia y caí al suelo…

-¡Lerón!-
-¡Papá! levantate porfavor!-
-¡Lerón porfavor ayúdanos!-

Abrí tenue mis ojos y noté que mis enemigos estaban cada vez más cerca, tuve que levantarme como pude y continuar corriendo con las pocas fuerzas que me quedaban… Aunque me tomaron por sorpresa, me desmayaron de un golpe…

-Pero si es el legendario Lerón Tibaes, ya tenía ansias de ponerte mis cuchillos sobre tu garganta- se escuchaba con una voz ronca y burlona.

-No va a responder señor, ya se está muriendo- se escuchaba otra voz en el tumulto de hombres al rededor.

-Bueno, terminemos de una vez, cortemos su cabeza así ya puedo reclamar su título- continuaba hablando en burla.

-¡LERÓN!- voz de la esposa de Tibaes.

De pronto empecé a sentir todo lo que tenia alrededor, como si fuera un cuervo sobrevolando aquel lugar que se convertiría en un cementerio, probablemente el mío, nosé…

Levanté la cabeza, abrí los ojos y miré al cuervo sobrevolando, el mismo que podía sentir…

Al instante pude ver que mi captor era un pirata bastante conocido como el <Desgarrador de corazones>, se lo conocía con ese apodo dado que luego de asesinar a sus víctimas u objetivos, les arrancaba el corazón y le daba un corte en señal de que una vida fue cobrada. Luego dejaba el corazón sobre las manos de su víctima.

-Que bueno que aún te queda algo de vida, pensaba que iba a aburrirme, pero puede que aún no esté tan perdida, y ni hablemos de la cuantiosa suma de oro que me espera por tu cabeza- mientras sacaba una daga de una vaina de ébano.

¡Era la daga! el primer fragmento de las hojas que necesito.

Nosé de donde había sacado fuerzas, pero me sentía fuerte y capaz de todo.

Empecé a gritar, una fuerza emanaba de mi interior, todos al rededor mío empezaron a mirarme sorprendidos y en algunos con miedo.
Tomé mi hacha, mi escudo, volví a gritar con fuerza, empezaba a sentir que dejaba de poder controlarme, algo estaba surgiendo dentro de mí.

Es como si algo estuviera tomando mi lugar, pero sin dejar de ser yo mismo. Como si otra parte de mí me estuviera diciendo «Ahora es mi turno»…

Abalancé el escudo ya destrozado sobre uno de ellos, con el hacha terminé rompiendo su cráneo a golpes, no tenía filo, solo peso… Intentó cubrirse con su brazo, y a mordidas arranqué parte de su piel, bañándome en su sangre… Una bestia se había sentado en mi lugar, y yo estaba observando todo sin poder hacer nada…

Robé la espada corta de ese pobre desafortunado, y empecé a arremeter contra todos, uno a uno fueron cayendo, podía sentir una fuerza descomunal, ignoraba el dolor, incluso a pesar de los golpes con masas sobre mi espalda.

Un gran grupo de adversarios habían caído, para cuando su líder, quería empezar a luchar uno a uno contra mí…

Si fuera yo mismo, yo también estaría igual de seguro, pero podía sentir que era algo mas parecido a una bestia que a otra cosa.

Empecé a gritar de un hachazo lanzado al pie del infame Desgarrador, cayó al suelo, donde lo tomé con mis manos y empecé a ahogar, intentó cortarme con su daga, la daga de la leyenda. opté por tomarla. Automáticamente empecé a sentirme más libre.

-¿Con que por eso eres capaz de vencerme a mi y a todo mi ejército? ¡Pelea como un hombre!-

Empecé a correr, necesitaba resguardar esa daga a como de lugar.

-¡Ya no está bajo el efecto, traigan a ese maldito, y lo quiero vivo, yo seré quien lo mate!-

Empezaron a perseguirme, por lo que corrí a donde pude, hasta que llegué a un punto sin escapes, un acantilado muy alto, no podía continuar, tenía que hacer frente.

Desenvainé la daga, e hice seña a estos pobres piratas de cuarta que me hicieran frente.

Al primero en arremeter, al esquivarlo pude cortar su talón de aquiles, y luego más fácil acabarlo.

Al segundo no me dió tiempo y me tiró al suelo, como pude, tomé la daga y se la clavé en la garganta, traté de safarme del cuerpo que tenía encima mío pero otro de los piratas me tomó del pié arrastrándome, pateó mi mano soltando la daga. Otro de ellos la tomó e intentó apuñalarme…

Luego perdí el conocimiento…

Al sentir volver, pude ver que tenía todas mis manos llenas de sangre, la daga en mis manos y todos los piratas habían sido masacrados. No sé que pasó, pero no quería quedarme a averiguarlo, menos con los hombres del desgarrador merodeando el bosque. Tuve que sortearlos y evitar peleas innecesarias para poder escaparme. No tenía un rumbo fijo, pero sabía lo que estaba buscando…

Ya tenía una de las hojas, ahora solo tocaba ser fuerte y resistir hasta encontrar las demás… No pienso dejarme vencer por aquellos que crean que me pueden vencer…

La continuación a este fragmento es: ¿ATRAPADO O SALVADO? el cual haciendo clic sobre el nombre podrás leer.

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